Justo cerrábamos ese documento con un apartado final de recomendaciones o pautas de uso para utilizarlas con precaución “datera”. Si eres de esas personas que creen en el poder mágico y ancestral de los gifs para explicar cualquier cosa, a continuación te hacemos la conversión de cada una con su equivalente de Los Simpson:
1. En la medida de lo posible, estas herramientas deben utilizarse/entrenarse en local, evitando que inputs propios de información lleguen a los servidores del proveedor.
2. Si lo anterior no es posible, su uso debe ser cauteloso y restrictivo, con prohibición absoluta de nutrir la herramienta con datos personales que se encuentren bajo la responsabilidad de la organización (nombres, apellidos, direcciones de correo corporativo o personal (…) de empleados, clientes, proveedores), o información propia o de clientes o terceros (en general: cualquier tipo de información reservada, no disponible públicamente.
3. Las respuestas, resultados o outputs de la herramienta deben ser obligatoriamente revisados por un experto en la materia de que se trate, siempre que tengan como destino integrarse en el know-how interno de la organización, en entregables a clientes o en documentos y textos publicables; es decir, cualquier documento que pueda tener un impacto de forma externa o interna.
4. Mayor diligencia, si cabe, se aplicará en la revisión de los resultados o outputs relacionados con personas físicas, especialmente cuando se trate de personas vivas, personas que no tengan la condición de “famosas” o personajes “relevantes” o “públicos” (como políticos, actores o empresarios relevantes), o de datos de naturaleza sensible.
5. En cualquier caso, se debe indicar siempre si se ha hecho uso de ChatGPT, de forma clara, especialmente cuando el texto haya sido extraído literalmente de la herramienta. Se considera buena práctica también indicar el uso de la herramienta como apoyo, cuando su intervención sea significativa.
Mayo 2023 – Citizen8
